Escribir, crear y plagiar con IA

En días recientes remontó la discusión en torno a la creatividad de la Inteligencia Artificial, esta vez debido a los comentarios ofrecidos por el guionista y director de cine Guillermo del Toro. Aun cuando hay muchos que creemos que se refería específicamente —haciendo un evidente guiño— a los editores y directores que han decidido usar la IA en la industria cinematográfica, en anteriores ocasiones del Toro ya había mostrado su rechazo al uso que se le está dando a esta herramienta, siendo que impulsa y apoya de manera activa a artistas que no la necesitan para crear. 

Por otro lado, la comunidad pro-IA no tardó en defender su uso con diversas, variopintas y —a veces— atrevidas respuestas al clip que se viralizó del director mexicano, en el que argumenta que las ilustraciones que se crean con IA sirven como protector de pantalla pero, esencialmente, no para generar emociones. 

El tema de si el arte es o no generador de emociones no nos compete en este artículo. Sin embargo, admito que estoy completamente de acuerdo con del Toro. Esto no se trata, aun así, de quién creó tal o cual obra y si es o no arte, sino que cae en el espacio de las múltiples violaciones a los derechos de autor que estos “artefactos” estarían cometiendo. 

He hablado de ello antes cuando les advierto que no usen la IA para redactar ni artículos, ni resúmenes, ni mucho menos relatos o novelas, porque aunque algunas de las empresas propietarias, por ejemplo OpenAI, dueña de ChatGPT, digan que no se ha incurrido en ningún delito, no consideramos moralmente apropiado pedirle a Chat que mejore el vocabulario/léxico de un texto, que imite la voz narrativa de otro autor, o ya de plano que lo re-edite con cambios mínimos para evitar una demanda de plagio. 

En 2023 comenzaron las demandas a muchas de estas empresas; desde la huelga en Hollywood, hasta la Asociación de Escritores en EE.UU., los problemas para OpenAI, Microsoft y otras del corte no han parado de surgir, obligando a los gobiernos de distintos países a prestar atención al temita. Esto porque, además, muchos bancos de imágenes, como Adobe Stock, tienen su propia inteligencia generadora de ilustraciones, pero a su vez forman parte de su catálogo a la venta. Este vacío legal se manifiesta cuando el creador original de una obra nota las semejanzas con ilustraciones que se venden en esos sitios, y se encuentra con la cruel realidad de que no puede exigir una remuneración a cambio. 

Al menos esto es lo que se ha dicho en los últimos meses: que los artistas se ven amenazados, sus trabajos y sus obras, una vez que los hacen navegar en el internet. En contraposición, OpenAI niega que ChatGPT copie los textos de otros autores, cuyas novelas llegan a tener libre acceso en la web. Aquí podemos hacer un paréntesis y agregar que es imposible evitar que un libro esté disponible en bancos de piratería, y los autores, desgraciadamente, tendrían que demandar también a Z-Library, por ejemplo; este es uno de los argumentos con los que han podido sortear las demandas, ya que ChatGPT, aunque puede generar resúmenes detallados acerca de ciertas obras, obtiene esta información de la red o de las wikis creadas por fans. 

I, Robot (2004)

Ya muchos expertos opinan que es difícil que estas demandas se ganen porque no hay precedentes. Y sí, la jurisprudencia es importante en estos casos, pues sin usos y costumbres en torno, y argumentos válidos que eliminen los vacíos legales existentes, es difícil probar que los resúmenes realizados por ChatGPT fueron obtenidos de un libro que ya se encuentra gratis en la web. Para que la demanda tuviera fundamento, entonces el autor tendría que encontrar al que cargó ilegalmente esa obra en tales bibliotecas de piratería. 

Aun así, las regulaciones frente a los casos que no paran de surgir todos los días, ya han comenzado a ponerse en la mesa de discusión. En México, por ejemplo, un alumno usó la IA para crear cientos de imágenes pornográficas de sus compañeras. Un juez lo declaró inocente porque considera que el contenido no es real, algo claramente refutable, pero al no haber jurisprudencia ni antecedentes analizables, la causa queda convertida en un callejón sin salida, pues la defensa argumenta que para evitar los riesgos de imitación de una herramienta digital, el individuo —las víctimas, es decir— debe también evitar hacer públicas sus fotografías. 

Para mí es algo así como decir que si alguien te agrede sexualmente es por tu manera de vestir, pero eso lo dejamos para otra entrada. 

Como sea, muchas empresas dedicadas al marketing y la administración, usan las IAs para agilizar procesos, algo que puede 1) facilitar las labores de los empleados, 2) bajar costos de producción, y 3) disminuir los niveles de estrés generales. Sin embargo, también puede 1) causar la eliminación de puestos, 2) tener un impacto ambiental preocupante, y 3) causar dependencia y disminuir, a su vez, procesos de pensamiento. 

La UNICEF no recomienda el uso continuo de inteligencias artificiales, y en algunos países están prohibiendo que profesionales de la salud programen IAs como asistentes en el campo de la salud mental. Pese a esto, la mayor afectación no es en adultos, sino que son las juventudes quienes se enfrentan a la problemática —y quienes más la defienden por desgracia—. Esto debido a que, según un estudio reciente (aunque no ha sido revisitado), los individuos de entre 15 y 28 años corren mayor riesgo de generar dependencia; además, argumenta que la mayoría de alumnos de esa generación no será capaz de procesar información correctamente. ¿Cómo lo supieron? Al probar las capacidades ensayísticas —sin usar ChatGPT— de los estudiantes. 

Muchas universidades tienen ya materias que corresponden al uso regulado de la IA y han implementado sistemas de revisión, parecido al de plagio de tesis, para detectar el ab/uso de la IA en los proyectos escolares. 

Es muy temprano para decir que la IA va a desplazar al ser humano en los campos laborales, porque hasta ahora ChatGPT no es capaz de revisar —como han comprobado profesionales en el campo— más de mil quinientas palabras seguidas; su manera de redactar es mecánica, literalmente no tiene vida, y los artículos, novelas y/o guiones que se han escrito con ella están basados en los que crearon otras personas (gente con vida, pues). Así que, de nuevo, no les recomiendo utilizar la IA para escribir absolutamente nada, porque de pronto, como le ha pasado ya a uno, y a otro, y a otro autor, es posible que a) el público se percate o b) el autor original te demande por plagio. O las dos. 

Es probable que el uso de la IA para generar textos no esté penalizado, pero la palabra importante es todavía; si sientes la tentación de hacerlo, recuerda que China, EE.UU, Brasil, México, Argentina, y otros países, ya están trabajando para regular su uso. Algunos de los puntos importantes es que los ciudadanos van a poder “registrar fácilmente” su rostro como una propiedad intelectual también, y en otros lugares se ha optado por declarar los productos generados por IA como «no lucrativos», es decir, no puedes generar imágenes de IA y luego subirlas a bancos para venderlas. 

Más allá de si será ilegal pronto, deberíamos cuestionarnos si una persona es un verdadero artista o un fraude cuando decide usar estos motores para realizar una tarea que no es capaz de lograr con habilidades propias. Personalmente, diría que quienes toman esta decisión no tienen como fin la creación artística, y que sus inclinaciones son más bien —y tristemente— monetarias. Esto reduce el arte —música, literatura, pintura— a un medio de producción, ya no expresión intelecto-emocional. 

Al final, creo que los que se van a quedar sin trabajo son aquellos que asumen que nos pueden sustituir porque, del mismo modo, están aprendiendo a usar la IA pero no a dibujar ni a narrar historias. Esa es la trampa: OpenAI y compañía siguen contratando a profesionales para que entrenen a sus computadoras, lo que deja claro que la IA es dependiente de los seres humanos creativos, y no al revés.


Comentarios

5 respuestas a “Escribir, crear y plagiar con IA”

  1. Qué buen artículo, mil gracias; me ha resultado muy informativo 🌷🌷🌷

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Gracias, Esther!

      Le gusta a 1 persona

      1. A ti, de verdad :)))

        Le gusta a 1 persona

  2. Excelente Liz.. De verdad pone las cosas en su lugar, desde el respeto y la seriedad. No es estar en contra, es entender por qué no es correcto.

    Le gusta a 1 persona

    1. Siempre para enseñar ❤

      Me gusta

Replica a Carlos Cancelar la respuesta