
Hace un par de semanas terminó su emisión el drama surcoreano Querida Hyeri; tuvo doce capítulos que fueron transmitidos a través de la plataforma Rakuten Viki. Era uno de los dramas más esperados de 2024 y, aunque su recibimiento fue de entrada acogedor y expectante, no mantuvo positivos los ánimos de las y los espectadores.
Tenemos mucho que discutir en torno al desarrollo y el final de Querida Hyeri, pero primero hagamos un resumen para entrar en calor.
Entonces…
El resumen
Eun-ho es una mujer de treinta y tantos años que trabaja como presentadora de noticias para una cadena de televisión. Aunque lleva mucho tiempo esforzándose para llegar a su puesto soñado (el de presentadora de las 9:00 p.m.), su situación personal no es nada favorable. Entre colaboradores que no la aprecian mucho, un exnovio que la dejó luego de largos ocho años de relación y el dolor tras perder a su hermana amada, Eun-ho vive insatisfecha mientras intenta sortear sus circunstancias actuales.

Con todo, lo peor para Eun-ho es que luego de su ruptura, comenzó a sufrir los síntomas de un desorden mental cuyo diagnóstico la misma serie nos presenta como TID, por sus siglas, Trastorno de Identidad Disociativo. Siendo el alter ego de Eun-ho, Hyeri.
En este contexto arranca el que hubiera podido ser el mejor kdrama del año y que, sin embargo, comenzó con una puntuación de 9,6 sobre 10, pero terminó en un no-tan-inesperado 8,1 sobre diez, esto en Viki.
Independientemente de las distintas opiniones y el descontento formados alrededor del final, en esta crítica quiero enfocarme, como en mi video, en exponerles las cosas que a mí sí me gustaron (porque sí hubo aspectos muy buenos) y desarrollar un poco las que no.
Si no vieron el drama y no quieren comerse un par de spoilers, les recomiendo saltarse esta reseña por lo menos hasta que se hayan puesto al día. Si no la vieron pero ya saben el final y quieren un resumen, bienvenidas. Si, por otro lado, la vieron y quieren adentrarse un poco más punto por punto en la trama, subtramas y personajes, las invito a continuar.
El alter ego de Eun-ho, su TID y el tratamiento que recibió el tema en la serie
Tanto en los primeros capítulos de Querida Hyeri como durante su campaña publicitaria, la trama iba a ser supuestamente la sanación de la protagonista; entre los consumidores habituales de kdramas es una etiqueta conocida (healing drama), así que cuando se publicitó de esta forma lo que entendimos la mayoría fue que Eun-ho iba a transitar ese camino y que su personaje iba a tener desarrollo.
A lo largo del drama entendimos algunas cosas de su contexto; por ejemplo que había mantenido una relación romántica con Hyun-oh, que su hermana había desaparecido hacía diez años y que por lo menos, muchos aspectos de su vida, habían sido oscuros.
El principal problema con estos tópicos fue que arrancaron siendo importantes, para después quedar disueltos en una historia de… romance, un tanto controversial. Ya no porque hubieran tenido un romance tórrido o complejo o porque hayamos visto una de esas historias tipo Cinderella en las que chico-rico-se-enamora-de-chica-pobre y la familia millonaria hace de todo para separarlos.
Hasta cierto punto Eun-ho y su ex eran personas normales con distintos conflictos a resolver. Sin embargo, aunque se nos introduce lentamente (y tarde si me preguntan a mí) en el contexto pasado del ex, la historia de Eun-ho es por mucho más compleja puesto que, cuando ellos terminan, Eun-ho sufre un colapso mental que la lleva a desarrollar lo que su terapeuta nombra como Trastorno de Identidad Disociativa.
Hablaremos del drama del ex más tarde. Por ahora, exploremos los detalles del trastorno de Eun-ho y la razón por la que, en Querida Hyeri, parece caricaturizado.
Lo expliqué brevemente en mi video pero ahora me puedo extender para ofrecer un mejor panorama y así entender por qué merece la pena criticar la manera en la que trataron el tema en el drama. Spoiler: no es lo que esperábamos pero en el mal sentido.
En el mundo de la narrativa de guiones existe un recurso llamado suspensión de la incredulidad. Un efecto que consiguen los creadores de un mundo ficticio para hacer de su construcción algo creíble para el espectador. Así, puede que en la realidad Jabba no exista y que no creamos su existencia posible, pero en el universo de Star Wars no podemos decir que la babosa gigante es irreal.
Star Wars se desarolla en su propio universo y funciona bajo sus propias reglas, imposibles de refutar porque se han levantado con su cohesión y su coherencia propias, por lo que no podríamos acusar al creador de mentir respecto de la forma real de Jabba o la manera en la que los Jedi se convierten en caballeros de la orden.
A Star Wars le podemos criticar muchas cosas, pero no es un show que se traicione a sí mismo (no al menos en la saga original).
Algo de lo que Querida Hyeri no puede jactarse.
Los creadores de Querida Hyeri fallan en proyectar el trastorno de Eun-ho como lo que es: un desorden mental que no se cura, que no avisa cuándo se presenta y, sobre todo, que afecta terriblemente la integración social de quien lo padece.
En los primeros cuatro capítulos, se nos muestra a Eun-ho, que, a un horario fijo todos los días, se switchea y cambia de personalidad. Después nos enteramos de que Hyeri era el nombre de la hermana menor de Eun-ho, por cuya desaparición nuestra protagonista se siente culpable.
Si bien el drama hace bien su trabajo a la hora de las actuaciones, y a pesar de la hermosa interpretación de Shin Hye Sun, las características del trastorno se alejan de lo que los especialistas señalan como uno de los trastornos más graves existentes.
No nos tenemos que detener demasiado para comprender que en realidad Eun-ho adopta la personalidad de su hermana, luego de tanto dolor emocional, para aliviar sus sentimientos de culpa. Con esto no quiero decir que haya sido voluntario o que lo estuviera fingiendo, pero tras el final y las palabras de la terapeuta, lo cierto es que los creadores nos hacen pensar que o no se documentaron lo suficiente, o los asesoró el terapeuta equivocado.

Como dije antes, el TID no se cura y mucho menos tiene horarios predeterminados de aparición. Los que estudian el tema dicen que es cierto que los síntomas se manifiestan en momentos en los que la salud mental del paciente es más vulnerable, pero entre eso y que a cierta hora todos los días suceda, hay un mundo de distancia.
Por otro lado, también entendemos que la ruptura con Hyun-oh fue la gota que derramó por completo el vaso emocional de Eun-ho, por lo que suponemos que 1) le hizo mucho daño y 2) necesitaba atención altamente especializada para aprender a vivir con ello y superar la bucle en el que estaba metida.
Tanto el ex como ella comienzan en la serie sintiendo una especie de rencor el uno por el otro, pero a medida que avanzan los capítulos es notable que hay cosas pendientes entre ellos y esto no facilita que los estados emocionales de Eun-ho se equilibren para que pueda por lo menos tener mejor calidad de vida.
Por eso Eun-ho sucumbe totalmente al dolor y se “transforma” en Hyeri, viviendo según los preceptos que esta ha adoptado; hay todo un tema en torno a la personalidad de Hyeri que al menos yo encontré reprobable, como la estigmatización de los trastornos mentales, la mera sugerencia de que el amor puede sanarlos y la caricaturización de un trauma.
En la escena en la que Eun-ho se queda encerrada con un cadáver, la serie pierde gran parte de su intención inicial y abandona el arco principal de la protagonista: sanar. Se nos dice que la relación con Hyun-oh terminó hace tres años, que se odian y que la ruptura fue porque ella quería casarse y él no (por sus propios motivos), pero en este preciso momento del drama el ex y Eun-ho tienen su momento Disney, príncipe-rescata-a-princesa y terminan besándose.
Para el capítulo cuatro, sabemos que el ex no está enterado del trastorno de Eun-ho, y sabemos que ni el ambiente laboral ni él son positivos en la vida de ella. Desde mi perspectiva, digo que lo que hicieron mal en Querida Hyeri no fue construir un romance con el ex (luego discutimos la manzana de la discordia) sino haberlo introducido como si fuera la peor persona del mundo para luego intentar que el espectador borrase esta imagen de él.

No fue suficiente que lo intentaran redimir contándonos su historia, pues era un hombre rozando los cuarenta que había conseguido todos sus sueños prácticamente y que, pese a la triste vida que hubiera vivido, había decidido activamente no contarle a Eun-ho su historia personal y los motivos reales por los que estaba terminando con ella.
Hyun-oh sabía que Eun-ho era frágil y de hecho le molestaba esto de ella; en su propio lugar de trabajo le dijo que lo avergonzaba y que le cansaba su manera de ser, dependiente como una niña.
Es verdad que no tenemos la culpa de lo que les tocó vivir a los demás, pero si sabemos del duro pasado de otra persona, siendo alguien tan cercano como lo es la mujer a la que dices amar, una no esperaría menos que un poco de empatía. Una hubiera esperado que ese hombre supiera el dolor que le iba a causar a Eun-ho, que ya había perdido a una hermana, a su única familia, y de una manera demasiado traumática.
Esta relación, al menos por lo que los escritores decidieron proyectar, le provocó un colapso a Eun-ho y, en el final, es esta misma relación la que aparentemente la cura.
El personaje de Eun-ho no evolucionó como se espera que evolucionen los personajes en un healing drama, estoy convencida; porque, de nuevo, los mismos creadores decidieron publicitarlo como un drama de sanación. No sé si hubiera sido diferente si se le catalogaba como melodrama, asumo que no fue sólo la etiqueta.
Creo que si además de catalogarlo correctamente, no hubieran mostrado al ex como un patán que la desechó y abandonó (como sintió Eun-ho) después de ocho años, las cosas hubieran salido mejor. Aunque sigo creyendo que lo mejor para el personaje era que no usaran el TID como recurso para abordar el trauma de la pérdida y que tampoco se quedara con ninguno de los intereses románticos.
Lo siento mucho, yo estoy del lado de la salud mental, ficción o no.
No existe un sólo tipo de diagnóstico en torno al TID, por lo que estuve investigando, pero en la mayoría de los casos quienes lo padecen han sufrido de abusos extremos durante la infancia y adolescencia. En Querida Hyeri, sin embargo, el trastorno se presenta con la ruptura y se marcha (aunque puede volver, dice la terapeuta) cuando Eun-ho retoma su relación con Hyun-oh.
Sé que para muchas estos detalles no importan, pero por lo menos yo no puedo pasar por alto lo increíble que parece todo y la forma tan irresponsable en la que están puestos los diálogos, los del ex y la terapeuta los peores. Era el trabajo de los creadores documentar el trastorno que padecía su protagonista porque era literalmente el eje de la historia.
Si a ti no te molesta me parece excelente aunque inmoral, porque a un guionista le vale más inventarse una fantasía y suspender la incredulidad, como hace Lucas con Star Wars, en lugar de tomar un trastorno existente que hace sufrir a muchos y caricaturizarlo como han hecho en Querida Hyeri.
Tanto es así, que Hyeri (es decir el alter ego de Eun-ho) pierde relevancia mientras la relación con el ex se vuelve el centro de la trama; en el camino, por supuesto, salen heridas un par de personas. Lo que me lleva a comenzar con el tercer punto de esta reseña.

Joo Yeon: el que se enamoró de una ilusión
De la misma manera en la que algunas dijeron que no veían nada malo en el tratamiento que la serie hizo del TID de Eun-ho, el otro lado es cuanto menos desagradable: porque algo que me parece increíble es que se enojaran con el personaje por preferir al ex por encima de un joven con el que Hyeri, alguien que todas sabíamos que era una creación de la mente de Eun-ho, se involucra.
Joo Yeon tenía sus propios asuntos que resolver. Cuando se le introduce en la historia sus escenas con Hyeri se tornan el meollo del asunto casi en el acto. Shin Hye Sun nos hace pensar que en lugar de la misma persona con un desorden mental, estamos viendo a hermanas gemelas viviendo sus vidas cada una por su lado.
Y así es como muchas, pero muchas, cayeron en la trampa de los guionistas y sufrieron en masa el síndrome del second lead, otra etiqueta ya bien conocida y experimentada en los fandoms.
Ahora, Joo Yeon era una buena persona, decía estar dispuesto a acompañar a Eun-ho incluso sabiendo de su trastorno, algo que, honestamente, me hizo preocuparme por él. Lo que quiero decir con esto, es que la relación de Hyeri con Joo Yeon era una ilusión de ambos; en primer lugar porque Hyeri no existe. En segundo, porque no era sano para ninguno de los dos.
Yo, como dije en mi videoensayo, siento que Eun-ho se personalizó en su hermana porque se sentía culpable y quería, con desesperación, darle felicidad aunque fuera en su fragmentada imaginación.
A Hyeri, la hermana desaparecida, se la describe como una persona introvertida que no tenía muchos amigos, razón por la que Eun-ho la hizo ir a ese viaje en el que desapareció. Así que Eun-ho se siente directamente responsable por haberla enviado. Para Hyeri, según Eun-ho, lo más importante era tener a alguien a quien amar.
Esto no lo dicen de forma directa pero es lo que el desarrollo da a entender; para mí, el mensaje de la serie, si le puedo llamar así, gira alrededor de la felicidad, su búsqueda y cómo cambiamos a lo largo de la vida para encontrarla, incluso renunciando a lo que de verdad queremos (como el ex, según).
Joo Yeon conectó con Eunho-Hyeri porque era el tipo de hombre que a Eun-ho le hubiera gustado para su hermana. Era el ideal de muchacho que le daría todo lo que ellas no habían poseído y, de esa manera, la verdadera Hyeri sería finalmente feliz; si Joo Yeon y Hyeri estaban juntos y enamorados, era porque eso aliviaba la culpa de Eun-ho.
Si el alter ego era feliz, eso significaba que Hyeri era feliz, ¿no?
Para Eun-ho, Joo Yeon significaba que Hyeri no había ni habría de desaparecer. Incluso aunque eso la enfermara a ella, incluso aunque ella misma no pudiera acceder a ningún tipo de bienestar emocional.

Eun-ho necesitaba que Hyeri estuviera enamorada porque eso quería decir que no había desaparecido. Creo que para muchas es evidente que Hyeri estaba muerta y, si no es así, entonces el final de la serie es más sádico de lo que pensé en un inicio.
Es un poco gracioso que en determinada escena Joo Yeon diga que no le importa el trastorno de Eun-ho, porque lo cierto es que su relación estaba basada en algo que, repito, no existía.
Que Joo Yeon ignorase por completo las implicaciones de tener TID, aun sabiéndolo de boca de Eun-ho, fue en serio preocupante. Mucho más porque era el favorito para ser el protagonista y el interés romántico principal.
Esto me hace pensar si sus fans se dieron cuenta de lo que eso significaba. Por si no lo han pensado hasta ahora, se los aclaro: que Hyeri se “quedara” con el cuerpo era sinónimo de desaparecer a Eun-ho.
Otra vez: Hyeri no existía. Hyeri era el síntoma del desorden mental de Eun-oh.
Hyeri era una creación de Eun-ho para soslayar el dolor, que para ella debió de ser insoportable al grado de tener que fragmentarse y lograr sobrevivir.
Así que no, para mí la relación con Joo Yeon era sólo eso: una ilusión con la que los creadores eligieron proyectar el contraste entre la personalidad de Eun-ho y la de Hyeri, como si fueran dos personas completamente distintas.
Y, a ver, digo que esta creo que era su intención, no digo que lo hayan hecho bien.
Lo más notorio es que cometen el típico error de usar a un personaje para enaltecer al otro; de este modo, Joo Yeon era tierno, sonriente y tenía un carácter dispuesto, mientras que al ex se le pintó como un hombre egoísta (en los primeros capítulos) que trató a Eun-ho horriblemente.
No culpo a la gente por preferir a Joo Yeon porque esto es una consecuencia de lo mal proyectado que estaba el personaje de Hyun-oh; los ángulos de cámara, los diálogos, las escenas lindas, todo estaba dispuesto en un tono hiperromantizado, así que no se puede ignorar que en los primeros capítulos el ex, que terminó siendo el interés romántico final, era en contraste con Joo Yeon un pésimo partido.
Pero, aun cuando Joo Yeon era dulce y aparentaba buenas intenciones, siento yo que la elección de escenas fue lo que hizo quedar peor al ex y no tanto que fuera un hombre terrible.
Eso sí, la subtrama Hyeri-Jooyeon se desperdició desde el cuarto capítulo, aunque tal vez fue un error argumental más que culpa de los actores. Estoy segura de que a más de una le gustaba más el ex, pero en cuanto Joo Yeon, era importante porque, digamos, de su lado estaba Hyeri, pero como lo señalé antes, a Hyeri también la abandonaron los escritores porque… veamos eso en las subtramas, después.
Si me detengo a pensar un poco respecto a cuál de los dos era mejor, no puedo decir que me gustase ninguno. Joo Yeon porque no era correcto que se aprovechara del estado de Eun-ho (pidiendo que se quedase Hyeri), y Hyun-oh porque no puedo olvidar cómo se le dibujó en los primeros capítulos.
Y la verdad no puedo tampoco olvidar que le pidió a Eun-ho que siguiera enferma. Ambos eran dependientes emocionales, así que esta relación tampoco era muy saludable.
Joo Yeon como personaje me dejó un mal sabor de boca pero se debe a una cuestión de mala escritura. Sentí que el cierre de su personaje fue muy abrupto, o una especie de contentamiento. Fue como si los creadores lo pusieran ahí para que el pobre no se quede solo al final y que no dijera nadie que Eun-ho le había roto el corazón.
No pude contener la risa de ironía cuando recuerdo que Eun-ho propuso una última cita con él para despedirse y tener una buena ruptura… es lo que digo, que el drama tuvo unas resoluciones un tanto “sádicas». Porque no sé cómo llamar a personas que meten el dedo en una herida.
Creo que no se le hizo justicia a Joo Yeon como debieron porque importó más la subtrama del ex, que discutiremos a continuación.

Hyun-oh, los estándares matrimoniales-familiares surcoreanos y el éxito laboral de las mujeres
Corea del Sur es la cuna del movimiento 4B, una corriente del feminismo que surgió luego de una serie de eventos, entre ellos la publicación de un mapa en el que se estudia la natalidad por regiones. Y también de Corea del Sur para el mundo, tenemos el libro de Choi Nam Joo, Kim Ji-young, Nacida en 1982.
El movimiento 4B tiene sus cuatro noes: no al matrimonio heterosexual, no a los hijos y la crianza, no a las citas con hombres y no a las relaciones heterosexuales.
Como pueden ver, es un movimiento bastante radical.
A todo esto, Nacida en 1982 trata sobre Kim Ji-young, una mujer que curiosamente comienza a personalizarse en distintas personas y a escuchar sus voces, siendo la primera su madre ya fallecida (para el momento en el que comienza a desarrollarse su historia) y tras largo tiempo de estar sufriendo una evidente depresión postparto.
Este libro ya tiene película, pero nada me quita de la cabeza que Querida Hyeri bebe mucho de esta trama, pero al revés.
¿A qué me refiero?

El libro tiene una postura MUY feminista mientras que Querida Hyeri deja bastante claro lo que pretende comunicar; a través de las historias tanto de Eun-ho como de Hyun-oh podemos ver que los valores que están enalteciendo son más que nada los tradicionales, los natalistas, y también aquellos en los que a la mujer se la ve como una exagerada cuando se queja de maltratos.
Queridos escritores, en un país en el que existe el 4B, estos tópicos no deberían de tratarse con tanta ligereza, jaja.
Y sí, podemos decir que hay muchos dramas y películas que ya han los han tocado, pero ninguno tiene en común el elemento de la despersonalización, el abuso laboral, entre otros, que padecía –y soportaba– Eun-ho en su lugar de trabajo.
Un drama que en mi opinión lo hizo mejor, es «Forecasting Love and Weather», que cuenta la historia de cuatro personas que trabajan en el Servicio Nacional de Meteorología de Corea del Sur. La protagonista, encarnada por Park Min Young, es directora de área y encargada de hacer pronósticos lo más exactos posibles para proporcionar a la comunidad.
A una gran cantidad de personas no les gustó este drama pues la protagonista no tenía las cosas muy claras en su mente, pero el prota la verdad es que también cargaba su manojo de conflictos internos, pero ya sabemos que por alguna razón los conflictos de los hombres pesan menos que los femeninos.
Como sea…

Forecasting me gustó mucho porque toca dos temas que pude relacionar con Querida Hyeri: el primero, el matrimonio, lo que se espera que uno haga cuando se casa, y lo que se espera que no hagas cuando te casas; el segundo, el éxito laboral de las mujeres.
Este último fue mi favorito porque, a lo largo de la historia, la directora Jin fue descubriendo que amaba a su madre pero en realidad quería desarrollarse como profesional y no tenía intenciones de casarse… no pronto, al menos. Por eso su relación con el protagonista era tan compleja y tan difícil de desmenuzar.
Me encantan los dramas que te dan para pensar mucho, incluso para rumiar, y eso me pasó con Querida Hyeri si se trataba de las subtramas, la del exnovio y su vida en el trabajo; la historia de él siendo agradecido, buen hermano y buen hijo y todo el arco del éxito que añoraba Eun-ho y cómo tanto su jefe como otros la maltrataban en la oficina, me resultaron más digeribles e interesantes que el “romance”.
De hecho, cuando dije que creía que el fallo del kdrama estaba realmente en la manera en la que habían elegido ordenar las historias, no mentía, pues estoy casi segura de que si la historia del ex hubiera sido antes que la relación Hyeri-Jooyeon, el final hubiera tenido otra recepción y quizá se le habría hecho justicia a otros arcos.
Para ilustrar un poco. Resulta que la razón por la que Hyun-oh realmente terminó con Eun-ho, se debía a que él era completamente consciente de las carencias de su novia; Hyun-oh sabía que Eunho requería mucha atención, cariño y cercanía. En resumen, para Hyun-oh, Eun-ho necesitaba a su lado a un hombre que pudiera hacerla su prioridad, algo que él, como veremos enseguida, no podía ofrecerle.
La historia familiar de Hyun-oh era triste (ya que estamos, también la de Joo Yeon) y cuando nos adentramos en ella es posible entender un poco su personalidad, pero esto lo vemos bastante tarde, allá como por el capítulo siete, y no sirve para eliminar el regusto amargo que queda luego de escucharle decir que era agotador ser novio de Eun-ho y que le avergonzaba.

Cómo es que Eun-ho puede perdonar eso, no tengo idea, pero al final es como si a los creadores se les hubiera olvidado lo que el personaje era en los primeros capítulos. Incluso llegué a pensar que los últimos tres, los escribió alguien que no fue quien escribió los primeros ni conocía el objetivo de la trama.
Que, de nuevo, era que Eun-ho consiguiera ser feliz.
Antes de que se lo pregunten, que me haya gustado la subtrama de la perspectiva familiar de Hyun-oh no quiere decir que me guste él porque lo cierto es que no es así. Todos son grandes actores e hicieron un maravilloso trabajo, además, destaco la cinematografía, pero si tengo que ser sincera, abusaron un poco de los primeros planos (esas tomas en las que sólo puedes ver el rostro de un personaje) y también de los cuadros largos (las tomas en las que alguien está encaminándose hacia otra persona).
Hyun-oh tenía responsabilidades para con su familia, principalmente porque las mujeres que lo habían cuidado y dado un hogar, eran ancianas y necesitaban, como todo, de atenciones especiales. De este modo, se nos deja ver que por muy triste que fuera, él debía –según estos valores familiares– casarse con una mujer que no tuviera muchas aspiraciones en la vida.
Una característica que Eun-ho no poseía.
No sabemos qué pasó con esta problemática al final, quién sabe cuál de los dos habrá cedido: lo único que sabemos es que Eun-ho se curó del TID, volvió al trabajo horrible que tenía, con la misma gente de antes, y con el mismo novio que tres años atrás contribuyera a que su personalidad se partiera en dos.
Esta subtrama del exnovio aportó, sí, pero no en el debido tiempo. Se notó muchísimo que durante los últimos cuatro capítulos, quienquiera que los haya escrito, se estaba esforzando duramente para convencernos de que Hyun-oh era el indicado: porque sufrió y en realidad se había alejado de ella para protegerla y que pudiera encontrar quien la mereciera.
No me cabe duda de que todo ese arco fue un despropósito pues resulta incongruente que al final una de las viejas se termina enfermando y pide, como última voluntad, que Hyun-oh sea feliz.
Bueno, no, lo que quería la mujer era que se casara para que pudiera formar su propia familia y esto para ella, qué sorpresa, le aseguraba felicidad.
Me encantaría poder enseñarle las estadísticas mundiales que hablan de cómo cada día la gente se divorcia más y se casa menos, dándonos a entender que el matrimonio no es una garantía de nada. En fin.
Para mí, esto significa que, si ya los escritores habían pensado ese final, se hubieran inclinado por desarrollar mejor la trama: Hyeri.
Sí, yemitas de huevo. Hyeri era la trama, el alter ego de Eun-ho, su mental breakdown. No el novio, no el amor, no Joo Yeon; Hyeri, la personalidad que una hermana arrepentida y en sufrimiento había adoptado para sobrevivir a todo el dolor que seguro cargaba consigo y que se esfuma cuando baja las escaleras, se reconcilia con Hyun-oh y retoma la misma vida que le causó todo aquello.

Aunque me gustaron estas dos temáticas, el matrimonio y el éxito laboral de las mujeres, no me valen para olvidar que Hyeri no importó más; ni siquiera importó mucho que Eun-ho se desapareciera un mes en las montañas para intentar convertirse en Hyeri (sin conseguirlo), y esto… autolesionándose para provocarse un colapso.
Cuando vi esto pensé con toda la fe de mi corazón, que la iban a hospitalizar en una clínica de salud mental, que la iban a medicar, que la terapeuta la iba a remitir a un lugar donde pudiera estar en paz y comprender que no era su culpa que Hyeri hubiera desaparecido, que podía ser feliz y que se merecía mucho amor.
Pero no pasó.
En cambio, Eun-ho regresa con Hyun-oh, se despide de Joo Yeon, le hace un ritual de despedida al alter ego y… nada más. Bueno, hay algunas cosas del final.
El final sádico y la primera paciente de la criminal terapeuta que la dio de alta
Usualmente, me importa poco si un final es abierto o cerrado, mientras sea coherente con la trama. El final de Querida Hyeri no fue ni lo uno ni lo otro, lo que sí fue, es incoherente.
Creo que si borramos algunas cosas de los primeros capítulos el resultado sería menos preocupante. No me causó molestia pero sí decepción. Hyeri pasó de escribirle cartas a Eun-ho (ella escribiéndose a sí misma con su otra personalidad) para pedirle quedarse con su cuerpo, a no tener absoluta relevancia.

Hay bastantes diálogos que sobran, bastantes acciones que me hubiera gustado que omitieran, pero están ahí y no puedo ignorarlas.
Definitivamente, señora terapeuta, me queda claro que Eun-oh fue su primera paciente.
Me niego a ignorar que Eun-ho, en un intento de demostrarnos que está sanando, que su relación es una maravilla, y un gran etcétera, le propone a Joo Yeon una cita para despedirse. Una cita en la que van a pactar una “ruptura buena”.
Les recuerdo que de quien Joo Yeon se había enamorado era del alter ego, eh.
Todavía sigo recalculando la intención, pero podría jurar que quien lo escribió quería asegurarse de que no nos quepa duda de que Eun-ho sanó. Una secuencia de eventos totalmente innecesaria, aunque imagino que necesitaban rellenar con algo pues sin Hyeri se quedaron sin historia.
No, no fue un buen final, pero tampoco fue un drama, en términos generales, de 1 sobre 10. La gente se enojó muchísimo por el resultado y más gente de la que puedo contar lo abandonó desde el capítulo nueve; en ese momento dejaron su reseña, al menos en Viki.
La caída en puntuación en Viki dice mucho de lo que gustó o no un drama y, si bien hubo a algunas a las que les encantó, se pueden contar: eso no podemos hacerlo con las espectadoras que quedaron decepcionadas, confundidas y enojadas.
Otro dato que tengo que tirar es que Corea del Sur tiene una tasa de suicidios altísima y no puedo evitar pensar que este tipo de “healing dramas”, tratan de blanquear estos números. Por desgracia, sus estadísticas son públicas y todos nos damos cuenta.
El público surcoreano tuvo reacciones similares a las de Occidente y Europa, porque, les recuerdo, son pioneras en el movimiento 4B y están cada día más al pendiente de que se sigan romantizando algunos tópicos.

De todos modos, yo le di un 6 sobre 10 porque rescato algunas cosas como las actuaciones, las subtramas que fueron interesantes y algunos aspectos de la cinematografía.
Lo que no rescato para nada es esa escena del final en la que nos restriegan en la cara que Eun-ho y Hyun-oh se van a casar (no es broma) y se los ve felices como perdices… ¿adivinen en qué lugar?
La escena que nos despide de Querida Hyeri es el lugar en el que se le vio por última vez a la desaparecida hermana de Eun-ho, Hyeri, cuyo asunto jamás se resolvió.
Ah, y nos dejan un mensaje: El amor todo lo cura. Hasta lo que los especialistas dicen que no se cura.

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