Dark Romance, abuso sexual y los autores que nos fallaron


En TikTok y X, antes Twitter, siempre hay un grupo de personas que están a la orden del día si se tiene que cancelar, perseguir y hasta doxear a un creador de contenido. Ya sea por fingir pertenecer a una etnia o por traducir un texto del inglés al español sin tener ninguna certificación aparte de la bendición y la holgazanería de las editoriales. 

La cultura de la cancelación ha dejado claro que cualquiera se puede “mandar una”, pero es cierto que hay algunos prejuicios que son menos cancelables que otros. Hay algunos que las audiencias no perdonan, y que marcan un antes y un después en la vida del cancelado. 

He presenciado la persecución de muchas personas desde la pandemia y si algo aprendí es que en ciertos casos, podemos agradecer la existencia del internet, pero en otros deberíamos cuestionarnos un poco antes de escribir odio hacia una persona de cuya malicia no tenemos noción. 

Por ejemplo, unas semanas atrás cancelaron y persiguieron a Kallmekris, una tiktoker que se presenta a sí misma como comediante y cuyo tono de comedia es bastante satírico, a veces chocante. 

Hace comedia al estilo más yanqui sobre situaciones casi siempre de yanquis (ella, creo, es canadiense). A veces te ríes y a veces te da cringe. Cuando hizo un video sobre madres solteras, me acuerdo, pensé para mí misma que tarde o temprano la iban a cancelar. 

Y personalmente creo que las generaciones nuevas no son de cristal, sino que estamos acostumbrados a reírnos de cosas que se tendrían que tratar con un tono más serio y no como si no provocaran tanto problema social.  

Como consejo, me digo a mí misma que si hay víctimas sufriendo o que hayan sufrido de una situación, mi deber es ponerme en el lugar de la víctima e investigar cómo se siente la víctima cuando convierten sus casos en tropos de romance.

En ese entonces no se canceló a Kris porque, no sé, ningún crítico social se dio cuenta del “chiste”, y en general ella hace comedia de celebridades, de políticos, de personajes públicos que no la van a notar.

Pero cometió el error de hacer mofa de una comunidad bastante amplia y que está bastante activa en las dos redes más reaccionarias del momento. TikTok y Twitter. 

La cosa es que Kris tiene un canal de YouTube con cerca de doce millones de suscriptores, mientras que en TikTok ha amasado una audiencia de más de cincuenta millones. Y digo esto porque lo que ella hizo lo hacen decenas de otras youtubers, pero su video tuvo más repercusión porque tuvo más alcance.

Creo que el estilo de comunicación de cada red hace que cada uno se sienta cómodo en cada plataforma, pero el caso, es que estas creadoras de contenido de YouTube han venido discutiendo un tema ya repetitivo para mí, pero en la mayoría de los casos de formas despectivas y condescendientes. 

De hecho, hay quienes dicen que en TikTok hay un movimiento antiintelectualismo, pero por más que busqué no encontré a ninguna creadora de booktok, por ejemplo, decir que odiaba a los intelectuales o acusaciones semejantes. 

Hubo un señor en algún podcast que dijo que la filosofía era una “materia” en la que la gente “pensaba sobre pensar”. Pero, más allá de que algunas bookfluencers digan que nunca han leído un clásico porque les parecen aburridos, no se sabe cuál es el origen de ese chisme “antiintelecual”.

Viene de EEUU, eso sí.

A las lectoras de romantasy, por lo que pude investigar, les molesta que les llamen «tontas», «enfermas» y «adictas» cuando se les juzga por los libros que deciden leer y/o escribir. Si buscan en booktok el hashtag #spicy, van a encontrar una cantidad considerable de video-reseñas de libros de romance erótico, así que en su mayoría, la gente tiene esta perspectiva sesgada de lo que hay en TikTok en el nicho de la literatura. 

Este supuesto movimiento antiintelectual, sin embargo, no es más que una reacción ante el juicio constante que se le hace a las lectoras por leer spicy más que cualquier otro tipo de libros… Spicy en mi tiempo era lemon o smut, pero son más o menos lo mismo: libros con mucho contenido sexual, picante, y descripciones gráficas de lo sexual. 

Otras de las etiquetas más populares son #smutbooks, #romantasynovels y #darkromance, siendo este último uno de los más cazados. 

Kallmekris aparentemente se leyó un par de estos libros para hacer una especie de crítica en su canal de YouTube. Me permito llamarle “especie” porque vi fragmentos de ella y, con mucha sinceridad, tengo que admitir que no aporta nada a la comunidad. 

Era un video —que tras la cantidad de críticas que recibió, tuvo que eliminar— muy a su estilo, con ese tipo de humor dirigido a la gran masa de la población que se tarda en reconocer lo que es un prejuicio de lo que no, y así. 

Por ningún motivo estoy de acuerdo con que a Kris se le persiga por haber hecho lo que hizo, sin embargo, el problema en general es que no se sentó a analizar un fenómeno literario, como cabría esperar ya que se dicen tan preocupadas por las infancias y por las niñas adolescentes que están leyendo estas novelas “problemáticas”. 

El primer título que usó Kallmekris en su video de YouTube (cambió varias veces)

Kris es parte de un problema también, aunque sea difícil reconocerlo, pero no es nuevo que a las mujeres se nos juzgue por leer lo que leemos.

Por supuesto, la vara se ha movido y ahora existen novelas como Haunting Adeline, cuya trama se centra en Zade, un hombre que vigila y acosa a Adeline, hasta que la enreda en una espiral de sexo, dolor y blablablá. 

Si movemos la aguja en el tiempo y retrocedemos diez años atrás, vamos a encontrar For such a time, de Kris Breslin, que estuvo en el vórtice del escándalo cuando fue nominada a varios premios literarios de talla internacional. Su novela cuenta el romance entre un comandante de la SS, responsable de la muerte de miles de personas, y una judía. 

Ah, el arco de redención del protagonista, que es un genocida repito, se centra básicamente en su conversión al cristianismo. Lol. 

Aunque sé que el problema no es la temática sino la etiqueta «romance», sí debo admitir que hay muchos autores-hombres-blancos que de cada quince libros que escriben, doce se tratan de asesinos seriales con un intelecto superior asesinando a mujeres de formas brutales; otros hacen cientos de apologías a la pedofilia pero esos están reconocidos hasta como maestros. 

¿Ya dije que los thrillers casi siempre están escritos por hombres? 

Antes de avanzar, lamento decirles que para la crítica especializada de la literatura, la novela negra y el thriller están casi al mismo nivel de “basureo” que la novela de romance. Así que ni se emocionen creyendo que tiene mejor reputación. 

Seguimos.

Ya sea por equis o por ye, las mujeres siempre estamos, según los detractores, leyendo o escribiendo cosas que nos pueden provocar malestares mentales1

Flaubert fue denunciado por escribir Madame Bovary: porque la sociedad creía que Emma, la protagonista, era mala influencia para las juventudes. Por fortuna, Flaubert zafó de esa condena, aunque tuvo que mentir cuando dijo que en realidad había escrito Madame Bovary para que las jovencitas supieran cómo no comportarse.

Muchos ensayistas usan el término «bovarismo» para describir la insatisfacción crónica que hace que una mujer se vuelva adúltera. Porque, ajá, de eso se trata Madame Bovary: una mujer se vuelve loca de insatisfacción después de leer demasiado, lo que le hace aborrecer su vida provincial y marital, y por ende, termina siendo infiel a su marido. 

En el ensayo que Vargas Llosa escribió sobre la novela, dice algo muy importante que creo que muchos olvidan cuando ponen títulos a sus críticas en YouTube, tales como “alguien tiene que detener a las escritoras de dark romance”, “estas novelas son un peligro para la sociedad” o, en el caso de Kris, “estos libros sexosos son ASQUEROSOS, y también sus lectoras”. 

Vargas Llosa dice que:

Al convertirse en escritura la realidad se hace mentira.2

Al igual que fue muy creativa para insultar a las lectoras de dark romance tanto como con la portada, como con el título de su video, en su contenido Kallmekris no aportó ningún dato ni ninguna estadística ni ningún artículo para sostener sus opiniones (algo que sí voy a hacer yo, pero espérenme tantito). El objetivo de Kris era llanamente discutir un tópico en tendencia, a su estilo (un estilo blanco, insensible, cancelable). 

Error. 

En particular, tomó los videos de dos creadoras, las puso de portada, las modificó y subió el video. Parece poco creíble que durante todo ese proceso no haya pensado ni una sola vez que decirle “enfermas” a las lectoras iba a ofender a un par. 

En sus disculpas, Kris admite que no se documentó, que no debió haber usado como ejemplo a personas de la comunidad y todo eso que dicen los creadores que sí tuvieron intención de hacer lo que hicieron pero que no se sentaron a discutir con más gente si su opinión era suficiente para tratar ciertos temas. 

Pero, a pesar de que no estoy de acuerdo con la manera en la que insultan a las lectoras por leer lo que leen, entiendo de dónde viene la preocupación. Más adelante lo vamos a discutir. 

La ética en la literatura

Así como se caza a creadoras de contenido, también se caza a las y los escritores que hoy en día escriben sobre temas delicados, sensibles y hasta problemáticos. En mi opinión, habría que hacer una profunda revisión del fenómeno, no nada más juzgar a quien escribe como si fuera, por ejemplo, Alice Munro. 

Alice Munro fue una escritora canadiense, Premio Nobel de Literatura 2013, que falleció en mayo de 2024. Un mes después, varios medios de comunicación replicaron la noticia de que la hija menor de Alice había sido abusada sexualmente por su marido. 

¿Se condenó al marido penalmente? Sí. 

¿Alice lo sabía? Sí. 

¿Dejó a su marido? No. 

¿Le reparó el daño a su hija? Tampoco. 

Yo no supe de esto hasta que leí el artículo de The New Yorker en el que salen a la luz todos los detalles del escabroso evento. Me pareció muy lamentable y, sí, decepcionante, que una escritora a la que yo admiraba mucho le hiciera algo tan terrible a su hija. 

De verdad, hubo momentos en los que no pude parar de llorar, más cuando el hombre que fue el marido de una escritora “feminista”, dijo cosas así sobre su hijastra: 

Yo sé que existen las Lolitas. Y sé que podría corresponder a una Lolita si no soy cuidadoso, como Humbert Humbert[…] Sé que soy el amor platónico de Andrea.

Lo más oscuro de ese asunto es que siempre hubo pruebas y Alice nunca dejó al tipo porque “no sabía conducir”. La narrativa de Alice fue importante para la literatura porque era una escritora feminista que escribía ficción biográfica. Esto, visto a través de este lente, me resultó violentamente asqueroso puesto que muchas de sus novelas relatan momentos de abuso a adolescentes. 

Yo, la más ingenua, creía que Alice describía todo esto desde su experiencia como víctima de abuso, pues había crecido con una madre puritana y, además, sufrió de un abuso sexual cuando estaba en la universidad. Recuerdo muy bien que era una de las razones por las que me gustaba tanto su prosa: uno abandona cosas por los traumas. 

Pero, por muy triste que parezca, me repudia tremendamente saber que en realidad bastantes de los sucesos descritos en sus historias le pertenecían a su hija. Ella observó todo con mente de escritora y se quedó callada. 

Convirtió en arte el trauma de su hija, dice The New Yorker. 

Alice murió en la gloria de la literatura, afamada, aclamada y venerada, mientras en vida hizo lo posible porque nadie supiera lo que su marido le había hecho a su hija, Andrea. 

Siento que este no va a ser el caso de Neil Gaiman, otro de mis autores favoritos (yo empecé mi año con toda la energía, eh), a quien se le viene acusando de abuso sexual hace ya algún tiempo. 

La gota que derramó el vaso fue, sin lugar a dudas, este último artículo que contiene detalles grotescos acerca de cómo abusó, sodomizó y violentó a su niñera. Acaba de anunciarse que lo van a demandar, pero ahora todo el mundo está ocupado odiando a Trump y a Emilia Pérez, así que…

En próximos artículos voy a desgajar esto porque es muy complejo y vale la pena tratarlo. 

La cultura de la cancelación es un arma de doble filo; podemos usar el internet para bien, como se ha demostrado en muchísimos casos, o podemos hacer que una autora deje por completo sus redes sociales, como pasó con TillIe Cole. Tillie está acusada de tener poca ética, por las cosas que escribe, pero hasta ahora no se le ha comprobado que haya cometido algún acto tenebroso como sí Gaiman y Munro. 

Hago esta comparación, porque hay quienes creen que ser escritor viene con una licencia para saltarse códigos de ética; hay quienes confunden tener conciencia con no tener noción de las problemáticas en torno a un tema y, a decir verdad, hay quienes creen que quienes critican el dark romance lo hacen por envidia, por puritanismo o, vaya, porque tenemos la mente cerrada. 

Vi a alguien decir que los libros de dark romance tocaban fibras sensibles en millenials y que no podemos procesar que las novelas de hoy toquen temas tabú. Yo sólo tengo algo que decir: bebé, el abuso sexual es un crimen, le arruina la vida a millones de personas. Es un crimen, no un tabú. 

Continúo.

Tillie Cole es una escritora británica de la vieja escuela. Lleva presente en los nichos de romance erótico mucho tiempo. Yo leí un par de sus novelas cuando tenía por ahí de veinte años o poco más y, si bien ahora reconozco que hay mucho machismo en ellas, siento también que estamos pasando por alto que los libros son una expresión directa de la época en la que se escriben. 

También pueden expresar ideales, creencias y aspiraciones de la autora (hay quienes no consiguen «matar al autor»), y no creo que sea algo para salir a cazar a nadie. Creo que todo se puede analizar y con ello aportar a la comunidad lectora ya sea información que salvaguarde la integridad de los lectores o bien que fomente una lectura crítica si se da el caso. 

Aun así, no debemos olvidar que ya no estamos en la época de la ilustración y ahora tenemos permitido leer para entretenernos, lo que sí, no haría mucha diferencia entre leer un libro erótico y ver una película; estas novelas spicy, cuyas historias giran alrededor de tropos, no tienen valor instructivo como muchas bien dicen y su único propósito es entretener3. De paso simbolizan una oportunidad para fantasear sin tener que mirar porno visual. 

Todavía no sé qué tanta relación hay entre leer erótica gráfica y ver pornografía como se asegura (lo estoy investigando). Incluso en discusiones me han llegado a hacer dudar porque, de nuevo, entiendo de dónde viene el señalamiento. Lo que puedo decir, es que sí hay mucha evidencia que demuestra que cuando un hombre consume porno desde muy joven, su manera de entender la sexualidad de las mujeres se atrofia4

Hay algunas personas que creen que las novelas con altos contenidos de sexo gráfico, pueden tener efectos similares a la pornografía, así como generar una adicción. Y primero, tengamos claro que las adicciones son multifactoriales y que lo que hace que alguien se vuelva adicto a “algo” tiene un contexto, tanto estructural como individual. 

O sea, cuando el consumo se convierte en un problema, no es nada más por la pornografía, sino también por el contexto sociocultural del individuo. Hay personas que son más propensas que otras a desarrollar adicciones, así que hacer generalizaciones sin haber profundizado en el tema, es un absurdo, es decir, una falacia.

Esto me recuerda que hay estudios que demuestran el efecto que tienen los personajes de ficción en el consumidor, pero ya llegaremos a ello.

Cole escribió una saga de libros llamada Hades Hangmen, a grandes rasgos protagonizada por miembros de un club de motocicletas. Es un tópico común. La serie de libros comenzó a publicarse en 2019 y tiene más de seis mil reseñas en Goodreads. 

La media de calificación de esta serie varía entre cuatro y cinco estrellas. O sea que a una gran mayoría de las que leyeron, les gustaron las novelas. Ni siquiera tuvieron problema en 2019 al leer una de ellas, Darkness Embraced, que trata sobre un miembro del Ku Kux Klan y una latina, hija de un poderoso narco en México. 

Soy mexicana, así que este tema me da asco. Sin embargo, tratando de ser objetiva, no es la primera vez que me topo con temáticas que, para mí, son lo que le sigue de rancias. 

Desde un nazi enamorado, pasando por un confederado enamorado de una esclava y hasta llegar a Haunting Adeline, las temáticas de romance siempre han destacado por proyectar lo que yo creería que es un fetiche. En serio. Tal pareciera que a algunos extranjeros les estimula sexualmente la idea de que víctimas y victimarios terminen enamorados.

No tengo suficiente información aún, pero una de mis ideas al respecto es que el dark romance, es un fenómeno que surge a raíz de otro fenómeno: traumas por violencia sexual.5 Y es que una de las razones por las que la gente lee, es por escapismo; porque la realidad es fea. 

En la realidad hay pocos hombres decentes, creería. En los libros, los hombres son como las mujeres quisiéramos que fueran: un hombre en un libro, puede tener matices oscuros, pero jamás herir a la mujer que ama. De cierto modo, podría ser que escribir y leer dark romance habla de lo mucho que las mujeres necesitan darle un sentido a los traumas… ¿Y cuál es el trauma más común entre mujeres? Les guste o no la idea, es el abuso sexual. 

Cuidado: esto no quiere decir que los libros de dark romance puedan ayudar a superar ninguna situación traumática, de hecho, hay evidencias de que novelas como Crepúsculo y 50 Sombras de Grey, podrían distorsionar la manera en la que las lectoras (mientras más jóvenes, mayor es el riesgo) entienden el amor6. O sea, sería normalizar el móvil del trauma: hay quienes, debido al abuso, desarrollan trastornos mentales. Así que sean cuidadosas con los discursos que pregonan en aras de defender sus pasatiempos.

¿Cómo puedo decir esto? Me tomé el tiempo de leer comentarios, ¿qué dicen las lectoras de dark romance cuando se les acusa de ser adictas, enfermas y de romantizar el abuso, la violencia en general?

En la novela de Cole, aunque no la he leído, podría ser que se esté tratando de racionalizar a un grupo supremacista racial, y al mismo tiempo, el narcotráfico, involucrándolos en una trama de romance. 

Si quieren que les diga la verdad me parece de nuevo la misma gata: una señora privilegiada, europea o yanqui, haciéndose un fetiche de problemáticas que no entiende, pero tampoco me parece justo que se le castigue por… no sé, no la voy a llamar tonta, pero sí ignorante. 

Hay quienes salieron a defender a Tillie y dijeron que ella tenía un grado en Literatura Inglesa y, además, era especialista en Cultos y Religiones. Pero, chicos, esto no significa nada; eso es una falacia de autoridad y no justifica que Tillie haya maltratado una problemática (como recientemente hizo un director francés con una película que maltrata como cinco problemáticas sociales). 

Siento que es una cuestión de empatía: si hay víctimas sufriendo por esa temática, si se murieron millones de personas, habría que pensarlo dos veces antes de poner como protagonista a un personaje con esos pecados/crímenes en la espalda.

¿Cómo redimes a un personaje que les llama subhumanos a otros, para justificar su deshumanización, su persecución y sus brutales asesinatos? 

Pensemos: ¿De verdad necesito escribir esto? ¿Por qué? Y si lo haces, sentarte a documentar y, por favor, no marketinear con una cubierta rosa, lila y con dibujitos ilustrados. 

Como sea, Tillie emitió un “comunicado”. 

También bajó toda la saga (ya no se puede comprar) y se está tomando un tiempo, hasta donde sé, de las redes sociales. 

En YouTube particularmente se trató a Tillie de muchas cosas, y habiendo leído algunas de sus novelas, no creo que se merezca la cacería que vivió.  Así como tampoco se lo merecen otras autoras. 

La época en la que no se les permitía a las mujeres escribir, ya pasó. Además, lamento romper esa burbuja en la que están algunos, pero la literatura puerca siempre ha existido. 

En otras ocasiones hablé de él, pero les presento a Andrea de Nerciat, un militar francés y pornógrafo que escribió varias novelas eróticas (antes se les ponía la etiqueta «literatura libertina»). Estas novelas eran bastante gráficas, sobre todo para la época. 

Entre las distintas temáticas que tocó de Nerciat, se encuentran el sadomasoquismo, las orgías y las hermandades. Ah, sobre esta literatura también se dice que es de baja calidad. 

A ciencia cierta, no creo que a los que critican el dark romance les moleste siquiera que haya libros con esas temáticas, sino que la manera en la que las lectoras defienden el maltrato de esas mismas temáticas, exacerba incomodidad y preocupación. La última y la más absurda que leí, es que las novelas de dark romance sirven como herramienta de apoyo en procesos terapéuticos para la recuperación de traumas.

Pero ¿por qué intentar darle un valor incluso terapéutico a una novela así? 

Sería muy sensato que comenzaran a aceptar que algunas novelas de dark romance no son una obra maestra, que no están escritas para hacerse un espacio en el canon de clásicos literarios y que, de lleno, su única función es el entretenimiento. Son libros con los que además exploran fantasías y que sí tendrían que tener alguna advertencia para que las editoriales y los libreros les pongan lejos del acceso de las menores de edad.

Esto creo yo es el gran problema: al menos en España, la novela de dark romance lidera los primeros puestos en las listas superventas, y según estadísticas, el grueso de la población lectora ronda entre los 14 y los 22 años. Rebecca Yarros es la más vendida en España. Sus tres libros están en el top diez. 

Quizá podría significar que las adolescentes están leyendo libros escritos por mujeres adultas, dirigidos a mujeres adultas. Pero la excusa es que las novelas de ficción no sirven para educar, algo falaz también. 

La ficción y la realidad no separadas 

Una de las defensas favoritas en el nicho lector de dark romance, es que no nos tenemos que preocupar porque «es ficción». Algo que, supongo, no hace falta que aclaremos. El género es ese: ficción. Pero ¿de verdad pueden separar la realidad de la ficción?

En 2023, Kierra Lewis protagonizó un capítulo polémico en booktok inglés (hasta ahora la mayoría de las polémicas han surgido allá). Al parecer, hay una novela muy famosa que trata sobre un jugador de hockey, por lo que esta chica y su grupo, seguían de cerca a un equipo (real) llamado The Krakens. Específicamente a uno de los jugadores. 

Las cosas se salieron de control cuando el equipo invitó a Kierra a uno de los partidos y ella subió videos en los que usaba un lenguaje altisonante y alusivo sexualmente. Al principio todo fue creo que divertido, pero luego este mismo grupo, o algunas de ellas (incluída Kierra), se molestaron con la esposa del jugador. 

Esta mujer posteó en sus redes que los comentarios sexuales sobre su marido se estaban convirtiendo en acoso. ¿La reacción de las lectoras? Más acoso. Al grado de que la chica tuvo que cerrar sus comentarios porque le dejaban insultos hasta en fotografías de sus hijos. 

Comentarios del tipo “quiero que tu esposo me folle por todos mis agujeros”. 

Este… bueno. 

Kierra por supuesto no se disculpó ni siquiera cuando Alex, el jugador, salió a defender a su esposa de los ataques. La mayoría de las seguidoras de Kierra la apoyaron, sí, pero el equipo le retiró también su colaboración. Creo que esto no es muy separatista que digamos. 

Creo que a Kierra se le olvidó que en realidad ese jugador no es el protagonista de su libro que mágicamente apareció en la vida real: Alex es una persona de carne y hueso que no pidió ser sexualizada ni usada como “modelo”. Es un hombre real al que cosificaron y persiguieron, y a cuya esposa acosaron a un nivel desagradable. 

Yo imagino que la gente que acepte participar de ese juego de roles tiene que tomar la responsabilidad que le toca, pero ¿saben cuál es una de las maravillas del consentimiento? ¡Que es revocable! Perdonen la vulgaridad pero, si coges con alguien y luego ya no quieres, tienes derecho a negarte. 

Los Krakens aceptaron las colaboraciones con las lectoras pero cuando tanto la esposa del jugador como el mismo jugador salieron a pedir que pararan, nadie paró, y lo empeoraron todo. 

Otro caso, este más escabroso, es el de un chico (jesze.bee en TikTok, que ya borró su cuenta) que subía videos de sí mismo mientras andaba en motocicleta. Algunas empezaron a seguirlo, a bajar videos suyos para hacer edits de sus libros. Entonces, otras lo encontraron, se fueron en masa a sus redes y ahí se salió de control.

Sí. Porque se parecía a un personaje de no sé qué libro. 

El gran problema con este caso, si es que no le ven nada malo aún, es que el chico tenía entonces dieciséis años. CUAC. 

Otro evento nada separatista, ¿verdad? 

Siempre que veo este tipo de notas, me acuerdo de las sasaengs, fans obsesivas de los idols surcoreanos que han llegado a invadir la privacidad de los chicos… Sé que los idols no son personajes de ficción pero son una figura relativamente de fantasía, que provoca añoranza e idealización; tanto Wattpad como AO3 están plagados de fanfictions, pero siempre hay un límite. 

Con esto me refiero a que los fanfics han formado parte de nuestra vida lectora y, aunque las autoras que planean su libro han mostrado preocupación porque se publiquen historias basadas en otras, Cincuenta sombras de Grey y After cambiaron el juego. 

Por cierto, ¿sabían que Harry Styles tiene bloqueada de todas sus redes sociales a Anna Todd? ¿No se imaginan por qué? ¿Qué les parece si jugamos a adivinar qué hizo que este hombre, usado por montones para escribir novelas, terminase bloqueando a la autora del fanfiction más popular de las últimas décadas?

Cada época trae lo suyo, tampoco nos tenemos que hacer los que no sabemos que esto sucedía. Y, a ver, yo sí creo que a muchos les preocupa lo que las juventudes están leyendo, pero a otros tampoco les creo nada. 

Sé que no necesitan mi validación, pero honestamente pienso que así como decimos que las autoras tienen la responsabilidad de documentar y reflexionar sobre las temáticas antes de escribir, nosotros también debemos aportar. 

Por ejemplo, enseñando.

La ficción es muy irreal y todo, pero sí educa y sí tiene efectos en la sociedad. 

El  poder de los personajes de ficción 

¿De verdad no has leído ningún libro que te haya inspirado a hacer cambios en tu vida? ¿Ningún personaje te ha hecho sentir que puedes hacer algo de lo que antes no te creías capaz?

Cuando las lectoras de dark romance, spicy y romantasy dicen que la ficción no afecta y que tampoco educa, les juro que un hada de los libros se muere. La ficción ha sido utilizada a través de los años para transmitir ideas, para hacer propaganda y hasta para provocar conflictos bélicos de talla mundial. 

Siento que sería más acertado decir que hay novelas que no pretenden hacer otra cosa que entretener, generar fantasía, escapismo, etc. 

Les pregunté a varias lectoras de Haunting Adeline su perspectiva sobre este tema, y para ello realicé una serie de preguntas que puedo resumir en tres puntos. Primero, la forma en la que una lectora interpreta el dark romance con estas ambigüedades morales y las escalas grises que aparentemente tratan la mayoría de esos libros. 

Segundo, la razón por la que estos libros son tan estimulantes. Y tercero, lo que opinan acerca de que lectores menores de edad estén leyendo esos libros, sabiendo que una gran parte de las autoras que los escriben son mujeres adultas, escribiendo novelas con una temática adulta. 

No es de sorprenderse que ninguna de ellas cree que estos libros deberían ser leídos por menores de edad, así que es falso que las lectoras estén fomentando que las juventudes lean estas cosas. 

Es mucho más complejo de lo que nadie está dispuesto a indagar todavía: porque para hablar de eso tendríamos que hablar de la razón por la que niñas menores de dieciocho tienen acceso a ciertos contenidos en redes sociales.

Para generar un verdadero cambio, tendríamos que preguntarles también a las editoriales cómo deciden hacer el mercadeo de estos títulos, porque de última son las que tienen mayor poder. Le siguen las creadoras de contenido, a quienes se acusa muchas veces de romantizar a protagonistas turbulentos, “moralmente grises” (o sea, delincuentes y criminales), y acusación ante la cual tienen cada vez respuestas más coloridas. 

Les comenté a varias si eran conscientes de que había estudios en torno a la pornografía que demuestran afectaciones en la visión de la sexualidad femenina por parte de los hombres. Los expertos creen que el hecho de que la pornografía sea escrita no cambia los posibles resultados; al final, libro o no, la manera en la que se representan las dinámicas desproporcionadas de poder, sí podría influir en adolescentes que, como ellas bien dicen, todavía no tienen la capacidad de discernir los contenidos de estas historias. 

Sobre Haunting Adeline la gran mayoría está de acuerdo en que sus temáticas son muy problemáticas, tiene una prosa simple o hasta pobre, y carece de absoluta complejidad. Además, reconocen que los personajes no tienen mucho desarrollo y que el mayor atributo son las aristas oscuras de la trama, en este caso, que disfrutan de leer aspectos turbios del comportamiento humano. 

La verdad no es un género o subgénero que lea demasiado. Leí algunos que me llamaron la atención por una cosa u otra. Pero es muy obvio, para mí que soy una adulta, que las relaciones de poder están bastante desbalanceadas en muchos de estos libros. Que las violaciones son inaceptables para mí aunque sea ficción. Y que no es un género que deberían leer si los lectores no tienen por lo menos 25 años. Y definitivamente no leerlo las personas que pasaron por situaciones de abuso porque se pueden sentir muy mal con estos libros.

Vero, +25

Las lectoras que respondieron a esta encuesta no tenían menos de veinticinco años. Ninguna cree que una chica menor de veinticinco pueda o deba procesar novelas de dark romance. Y, finalmente, piensan que hay libros como estos que no pretenden enviar mensaje alguno y que forman parte de un pasatiempo al que tampoco se le puede exigir una alta ni exhaustiva documentación. 

Otra pregunta que les hice fue si sabían lo que era el efecto Scully, y varias declararon ser conscientes de este concepto. Muchos de nosotros sabemos quién fue la agente Dana Scully. Gillian Sanderson interpretó este personaje de ficción que aparece en la aclamada y querida serie de misterio The X Files, cuyo coprotagonista era David Duchovny. 

Con el tiempo, el personaje de Scully ganó popularidad, sobre todo entre la población juvenil. Hay varios alrededor pero el más reciente informe se realizó en 2018, y se discutió cómo el personaje de Scully había influenciado a una parte específica de la audiencia: 

Niñas y mujeres adolescentes. 

Verán. El personaje de Scully no era una agente cualquiera: era científica, inteligente y, además, tenía un precioso sentido del humor (de todos modos era como el pepito grillo del prota, así que…). 

Yo creo que depende de cada persona [si HA es problemática]. Hay que saber separar las cosas y no creo que sean adictivas solo sirven para entretener. Lo vital es que no lo lean personas que no tienen formado un criterio propio.

Marcia, +25

El estudio citado explica que la serie marcó una época y que estadísticamente es notable que inspiró a que las adolescentes eligieran carreras universitarias en el ramo de las ciencias exactas. 

Así es. Ya a las mujeres científicas no se las proyectaba como nerds raras que siempre eran las terceras en las filas de protagonismo. Ahora una científica se veía como se veía Scully. Y Scully era cool. 

El efecto Scully es conocido como uno de los parteaguas en la manera en la que las mujeres pensaban que podían desarrollarse en los campos laborales. Olivia Benson no está estudiada como tal pero estoy muy segura de que la detective, protagonista de La Ley y el Orden: UVE también fue muy importante (y sigue siendo) para toda una generación. 

Ahora, la serie de crimen y policíaca, CSI: Miami, también tuvo su propio artículo en el que se discute cómo incrementó considerablemente la demanda por las carreras que giraran en torno a la criminalística, al peritaje y todo eso. 

No me van a decir que después de una temporada de La ley y el Orden no reconsideraron su profesión…

Decir que la ficción no tiene efectos en el consumidor no es sólo atrevidísimo sino que es un argumento sesgado. Porque, cuando decimos que la ficción no puede herir a nadie, estamos hablando de nosotros mismos, pero es muy cierto que el romance de ficción tiene una razón social de ser. 

Y sin importar eso, habrá novelas que busquemos no para pensar sino para “escapar” un poquito. Para entretenernos y ya. Citando de nuevo a Vargas Llosa, «hay materias que no nos interesan intelectual sino sentimentalmente». 

No voy a tratar ese tema en profundidad hoy pero formará parte de esta serie. Aun así, que sepan que se trata del female gaze, o escribir a los hombres/la vida/los villanos como yo, utópicamente, quisiera que fueran. 

Lo había mencionado brevemente antes, pero ahí lo tienen por si lo quieren investigar a fondo y no quieren esperar. Personalmente creo que la reina del female gaze fue Jane Austen. Hablaremos de eso en otros artículos. 

El dark romance es criticado desde muchos frentes. Y es nuestra oportunidad para enseñar y usar lo que se escriba para evitar que, como pasó con Tres metros sobre el cielo, las estadísticas de violencia de género se disparen en las generaciones lectoras de esta época. 

No es necesario ni debemos perpetuar la cacería de autoras que se dedican a escribir, por la razón que sea. Creo que lo mejor que podemos hacer es concientizar y propagar, si es necesario, guías completas de lectura para que las adolescencias que se topen con Haunting Adeline, por ejemplo, no se sientan atacadas por leer y, lo que es más importante para mí, no dejen de leer. 

Algunas chicas que hoy son estudiantes de letras, literatura o filología, comenzaron leyendo After; no todo es como parece a primeras vistas, así que si tenemos la oportunidad de profundizar antes de denigrar a creadoras de contenido, lectoras y escritoras, recordemos que la literatura es una expresión artística y no busca la perfección en su método.

También, como lectoras, admitamos y reconozcamos los campos en los que hace falta mejora. Probablemente, como dicen algunas, las autoras no sean responsables de lo que las niñas leen sino sus padres, pero ¿qué pasaría si, por lo menos al hacer una video-recomendación, agregáramos un trigger warning

Más adelante, espero tocar otros de los puntos importantes, como: 

  • El marketing editorial basado en ventas y no en el lector
  • Arcos de redención en las novelas de romance oscuro
  • El romance con toques de fantasía
  • Daenerys Targaryen y su influencia en la literatura de fantasía
  • Rylo: El fanfiction que traspasa los límites de la ficción
  • Un mapa de seguimiento: el origen del dark romance
  • ¿Por qué queremos redención para los villanos? 
  • Hibristofilia en la literatura

Como pueden ver, es un tema que da para mucho y es preferible no banalizar ni reducirlo a insultos y críticas sin sentido. Si tienen alguna sugerencia, es bienvenida. Suscríbanse al blog para que puedan seguir esta serie de artículos que se vienen.

  1. La mujer eunuco, Germaine Greer Págs. 87-120 (1970) ↩︎
  2. La orgía perpetua, Mario Vargas Llosa Págs. 45-98 ((1975) ↩︎
  3. Don’t call them trash, The Atlantic (2022) ↩︎
  4. Fisher, W.A., Kohut, T., Di Gioacchino, L.A. et al. Pornography, Sex Crime, and Paraphilia. Curr Psychiatry Rep 15, 362 (2013). https://doi.org/10.1007/s11920-013-0362-7 ↩︎
  5. Diamond, L. M. (2004). Emerging Perspectives on Distinctions between Romantic Love and Sexual Desire. Current Directions in Psychological Science13(3), 116–119. http://www.jstor.org/stable/20182926 ↩︎
  6. The Twilight Saga: Exploring the Global Phenomenon. Ed, Claudia Bucciferro. Lanham, Toronto, Plymouth: Scarecrow Press, 2013. 227-240 ↩︎

Comentarios

2 respuestas a “Dark Romance, abuso sexual y los autores que nos fallaron”

  1. Este tema es no solo interesantísimo, sino importante y necesario. Además, como siempre, lo desarrollas de forma super amena y, para ser tan escabroso, lograste hasta hacerme reír de a ratos.

    Es triste, así como dijeron por ahí que leer no es político, se crea que la ficción no afecta de ninguna forma. Es ingenuo pensar que lo que consumimos no nos afecta (queramos consumirlo o no).

    ¡No puedo esperar al siguiente artículo de esta serie!

    Le gusta a 1 persona

  2. […] un artículo anterior mencioné brevemente la situación actual de Neil, y cómo reaccioné yo como una lectora suya, y […]

    Me gusta

Deja un comentario